La economía gig, también conocida como «economía freelance» o «economía colaborativa», es un concepto relativamente nuevo en las relaciones laborales que se ha expandido en los últimos años. Este modelo, facilitado por la globalización y la tecnología, ofrece modalidades de trabajo flexibles y esporádicas tanto para trabajadores como empresarios.

Representa un alejamiento del empleo a tiempo completo y genera un impacto profundo en el mercado laboral mundial, ofreciendo oportunidades y desafíos en diferentes ámbitos.

¿Qué entendemos por economía gig?

La economía gig puede definirse en términos generales como un modelo de mercado laboral en el que las organizaciones y los profesionales independientes participan en acuerdos de trabajo a corto plazo basados en proyectos. Estos acuerdos suelen facilitarse a través de plataformas digitales que ponen en contacto a particulares o empresas que buscan servicios específicos con quienes pueden prestarlos.

El origen de este concepto surgió en el sector musical. Inicialmente, se utilizaba el término para describir el entorno en el que los músicos, sobre todo artistas de jazz, eran contratados para bolos o actuaciones individuales, el lugar de tener un empleador fijo como un grupo de música o un local. Más adelante, se generalizó el uso de este término para todo tipo de servicios y sectores.

Características clave

Algunos de los principales rasgos de la economía gig que lo diferencian de modelos de empleo tradicional son:

  • Alta flexibilidad. Los trabajadores independientes tienen autonomía para seleccionar los trabajos o proyectos específicos que desean asumir, a menudo con libertad para determinar sus propios horarios y lugares de trabajo.
  • Uso de plataformas digitales y mercados tecnológicos. Actúan como intermediarios, permitiendo una comunicación a tiempo real y una contratación eficiente y directa de trabajadores independientes para tareas o proyectos a la carta. Estas plataformas van desde los servicios de transporte hasta los mercados de talentos autónomos y abarcan una amplia gama de sectores.
  • Continua evolución y diversificación de los servicios y tareas, lo cual refleja la naturaleza dinámica y adaptable de este modelo económico.

Beneficios para los trabajadores de la economía colaborativa

La participación en la economía gig puede ofrecer toda una serie de ventajas a los trabajadores y profesionales independientes que se suman a esta modalidad laboral.

El beneficio principal radica en la mayor flexibilidad y autonomía que proporciona la economía colaborativa respecto a los modelos de empleo tradicional. De esta forma, los trabajadores tienen libertad en la mayoría de casos para fijar sus propios horarios, elegir los proyectos o tareas específicos que se ajusten a sus intereses y habilidades, y trabajar desde cualquier lugar.

Además, la economía gig también ofrece la oportunidad de cultivar y promocionar su experiencia y marca personal. A menudo participan en una amplia gama de proyectos y trabajan con una gran variedad de clientes. Esto puede conducir al desarrollo de una red profesional sólida y adaptable, así como a la acumulación de una cartera diversa de experiencias y logros.

Por último, se suele aprovechar este modelo de trabajo como fuente de ingresos adicional. En algunos casos, incluso, puede ofrecer la posibilidad de obtener mayores beneficios económicos, sobre todo para aquellas personas con conocimientos especializados o que aprovechan eficazmente las oportunidades disponibles a través de plataformas y mercados digitales.

Impacto en el empleo tradicional

El auge de la economía colaborativa ha tenido un profundo impacto en el panorama del empleo tradicional y en la relación empleador-empleado. Los empresarios han adaptado sus planteamientos en cuanto a la adquisición y gestión de talentos, haciendo cada vez más hincapié en la contratación de profesionales para proyectos específicos o para complementar su plantilla actual.

Además, la prevalencia y accesibilidad de las plataformas digitales y los mercados de servicios a la carta no solo han redefinido la naturaleza del trabajo, sino que también han introducido una mayor competencia y un mayor grado de elección tanto para las empresas como para los consumidores. Las industrias tradicionales, como el transporte y la hostelería, se han visto especialmente afectadas por la aparición de plataformas de economía gig. Empresas como Uber, proveedor líder de servicios de transporte en coche, o Airbnb, destacado mercado digital de servicios de alojamiento y hostelería, han transformado los modelos de negocio establecidos y la dinámica del mercado.

La economía colaborativa ha topado también con críticas y preocupaciones sobre la seguridad laboral y las prestaciones. Su rápida transformación ha hecho necesario reexaminar los marcos reguladores y las normas del sector, así como explorar nuevas vías de colaboración y coexistencia entre las formas tradicionales y no tradicionales de empleo y prestación de servicios.